No fue el comienzo de temporada soñado para el primer equipo de Villa San Carlos. En un estadio Gennacio Sálice colmado por una multitud de camisetas celestes y blancas que brindaron un marco de fiesta, el elenco comandado técnicamente por Pablo Miranda inició su camino en el certamen de la Primera B Metropolitana con una ajustada derrota por 1-0 frente a Liniers.
El desarrollo del encuentro mostró a un conjunto «Villero» que intentó hacerse cargo de las riendas del juego desde el pitazo inicial, aunque le costó profundizar con claridad. La formación local presentó a Franco Mussis en el centro del campo buscando convertirse en el eje del equipo, dentro de un esquema táctico flexible que osciló entre un 3-4-3 y un 4-3-3, con Santino Fabi retrocediendo por la banda derecha y Simón Cañete intentando hacer el ida y vuelta por el sector izquierdo.
Sin embargo, los planes del «Pájaro» Miranda sufrieron un contratiempo temprano con la salida obligada de Juan Cruz Villagra, lo que restó frescura al ataque.
La paridad se rompió finalmente a los 21 minutos de la parte complementaria, cuando Leandro Lugarzo logró vencer la resistencia del arquero Tomás Akimenco con un cabezazo certero contra el segundo palo tras la salida de un tiro de esquina. La jugada, difícil de defender por la precisión del envío, encontró a un marcador que no logró neutralizar al artillero de la tarde.
En el tramo final del partido, San Carlos buscó el empate con más empuje que fútbol, pero abundaron las imprecisiones y el nerviosismo lógico de ver cómo se escapaban los puntos en casa, un escenario poco ideal para un equipo que aspira a pelear en los puestos de vanguardia del campeonato.
El conjunto de Berisso tendrá ahora la oportunidad de recuperarse rápidamente, ya que en la próxima jornada volverá a presentarse ante su gente en el Gennacio Sálice. El compromiso será frente a Ituzaingó a partir de las 17:00, donde los de Miranda intentarán conseguir su primera alegría del año y empezar a enderezar el rumbo en la categoría.




