Por la fecha 42 del Torneo de Primera B, Villa San Carlos igualó 1 a 1 frente a Real Pilar en el estadio Gennacio Sálice. Los goles llegaron durante la primera etapa: el Celeste abrió el marcador en el amanecer del encuentro, cuando apenas transcurría un minuto de juego, por intermedio de Fernando Farías. Sin embargo, ocho minutos más tarde, Dylan Vergara estableció la igualdad para el conjunto visitante.
El compromiso tuvo un condimento especial para el pueblo villero. A pesar del horario poco habitual, con el inicio programado para las 13 horas, el público local acompañó en buen número una jornada que marcaba el cierre de la temporada en Berisso y, además, la despedida de uno de los grandes referentes de la institución: Rodrigo Salinas, quien decidió ponerle punto final a su carrera como futbolista profesional vistiendo la camiseta del club que lo vio nacer futbolísticamente.
En lo deportivo, Villa San Carlos llegaba a esta última presentación sin posibilidades de acceder al Reducido, pero con el objetivo cumplido de conservar la categoría. Luego de un comienzo complicado, en el que permaneció durante 13 fechas en zona de descenso directo, la llegada de Miguel Ángel Restelli al frente del equipo permitió cambiar el rumbo y asegurar la continuidad del Celeste en la Primera B por una temporada más, la número 16
Por su parte, Real Pilar arribó a Berisso ubicado en puestos de Reducido y con la intención de sumar de a tres para mejorar su posición en la tabla y llegar de la mejor manera a la definición del campeonato.
Una vez presentado todo el contexto que rodeaba al encuentro, había un partido por jugarse. Y ambos equipos estuvieron a la altura de las circunstancias. Toda la previa quedó momentáneamente a un costado, porque tanto el local como el visitante salieron decididos a buscar el triunfo. Villa San Carlos intentó presionar alto, mientras que Real Pilar apostó por un juego vertical, con la intención de aprovechar los espacios.
Con los equipos todavía acomodándose en el terreno de juego, el conjunto visitante desperdició una oportunidad desde un tiro de esquina. Y, como reza una conocida frase futbolera, una pelota parada mal ejecutada puede terminar convirtiéndose en un gol en contra. Así ocurrió: el Celeste recuperó el balón en su propio campo y salió rápidamente de contragolpe. Lugones ganó la posesión y lanzó un pase al vacío para que Cairo corriera en soledad. El delantero llegó hasta las inmediaciones del área y asistió a Fernando Farías, quien definió ante la salida de Perafán para establecer el 1 a 0. San Carlos no solamente inflaba la red, sino también el pecho de gol, en un comienzo soñado para el dueño de casa.
Sin embargo, la ventaja duró apenas ocho minutos. A los nueve, Real Pilar encontró una pelota profunda a las espaldas de Machín que Dylan Vergara controló de gran manera con su botín izquierdo. El atacante quedó de frente a Bangardino y definió ante su salida, con un remate cruzado que atravesó el arco y terminó ingresando junto al palo izquierdo, bien pegado a la ratonera. De esa manera, el Monarca alcanzó rápidamente la igualdad y volvió a poner el marcador en tablas.
El empate le dio mayor impulso al encuentro. Ambos equipos se animaron a buscar el arco rival, con un trámite entretenido, dinámico y de ida y vuelta. Sin embargo, pese a las buenas intenciones y las transiciones rápidas, faltó precisión en el último pase para transformar las aproximaciones en situaciones concretas de peligro.
Ese ritmo comenzó a modificarse a partir de los 16 minutos. Real Pilar empezó a imponerse en la mitad de la cancha, se acomodó mejor sobre el terreno de juego y consiguió controlar el desarrollo. A Villa San Carlos, en cambio, le costó recuperar la pelota y sostener la posesión. La visita encontró en el sector izquierdo una vía importante para progresar, con Dylan Vergara como principal referencia ofensiva, ganándole reiteradamente la espalda a Machín.
Al cumplirse la media hora, el encuentro ingresó en una meseta. Los dos equipos perdieron intensidad y el juego se concentró principalmente en el círculo central, con muchas disputas y escasa claridad para generar peligro.
No obstante, en el tramo final de la etapa, Real Pilar volvió a tomar el protagonismo y comenzó a arrinconar al conjunto de Berisso. A través de triangulaciones, cambios de frente y ataques por las bandas, buscó lastimar con los envíos al área. Brain Martín por un sector y Dylan Vergara por el otro se transformaron en los principales encargados de abastecer a sus compañeros, con centros que encontraron a Bangardino cada vez más exigido.
El arquero de Villa San Carlos respondió con seguridad, descolgando varios envíos y sosteniendo a su equipo en un pasaje en el que las aproximaciones visitantes comenzaban a ganar peligrosidad. Si bien el Monarca no acumuló una gran cantidad de situaciones claras, las pocas que consiguió construir tuvieron calidad y llevaron preocupación al arco local.
En líneas generales, Real Pilar terminó mejor la primera etapa, se mostró más firme en la mitad de la cancha y logró inclinar el desarrollo a su favor. Por lo realizado en esos últimos minutos, no hubiese sido injusto que se marchara al descanso con una ventaja en el marcador. Sin embargo, ambos equipos se fueron al vestuario con el 1 a 1.
En el complemento, Villa San Carlos salió decidido a buscar el triunfo. Desde el arranque se plantó en campo rival, ejerció una presión alta y le dificultó a Real Pilar la posibilidad de salir jugando con comodidad. La visita, cuando conseguía recuperar la pelota, intentaba lastimar de contragolpe, aunque le costaba hacer pie en el terreno. Ante ese panorama, el Monarca volvió a apoyarse en su principal carta ofensiva, Dylan Vergara, quien buscaba desequilibrar por el sector izquierdo.
Al observar las dificultades de su equipo para controlar la mitad de la cancha, Ariel Otermín decidió realizar tres modificaciones para recuperar el mediocampo y renovar energías. Nahuel Pansardi, Brian Martín y Mathías Crocco dejaron el campo de juego, mientras que Nahuel Ríos, Iván Smith y Matías Rojas ingresaron en su lugar.
Miguel Ángel Restelli también movió el banco: Agusto Pontón reemplazó a Francisco Cairo en una variante puesto por puesto. La intención era sumar otra alternativa en la generación de juego y acompañar a Franco Mussis en la conducción.
Con el correr de los minutos, los cambios le dieron mejores resultados a Real Pilar. El conjunto visitante se fortaleció en la mitad de la cancha, consiguió distribuir mejor la pelota y alternó los avances por las bandas con algunas asociaciones por el centro. Villa San Carlos, en cambio, fue cediendo terreno y perdió protagonismo en la tenencia.
Al cumplirse la media hora, Restelli volvió a intervenir desde el banco. Salieron Martínez, Farías y Zago Zegarra, mientras que ingresaron Fabi, Álvarez y Cañete, con la intención de reorganizar la estructura defensiva y recuperar equilibrio en la zona media.
A los 31 minutos llegó una de las acciones determinantes del encuentro. Nahuel Ríos, quien había ingresado en el primer tramo del complemento, recibió la segunda tarjeta amarilla y fue expulsado por una fuerte entrada sobre Lugones, a quien impactó con los dos pies hacia adelante. El futbolista de la Villa quedó tendido durante algunos minutos, aunque finalmente pudo recuperarse.
De esa infracción nació un tiro libre para el conjunto local, desde una posición cercana al área grande y recostada sobre el sector derecho. Franco Mussis se hizo cargo de la ejecución, pero la jugada no logró prosperar.
Con un hombre de más, Villa San Carlos encontró un nuevo impulso, tanto desde lo futbolístico como desde lo anímico. El Celeste adelantó sus líneas, intentó aprovechar la superioridad numérica y buscó romper la paridad, aunque le faltó precisión en los metros finales para transformar ese dominio en una ocasión clara de gol.
El momento más emotivo de la tarde llegó cuando el reloj marcaba 44 minutos. El cuarto árbitro, Nicolás Kresta, levantó el cartel que anunciaba la salida de Rodrigo Salinas y el ingreso de Pastor. En esos últimos metros sobre el césped del Gennacio Sálice, el público local comenzó a corear su nombre y lo despidió con una ovación interminable. El Potro estaba dejando el campo de juego por última vez como futbolista profesional, y la emoción pudo más: se arrodilló y besó el césped de su casa, en una postal que quedará guardada para siempre en la memoria del pueblo villero.
El árbitro principal, Valentín Bocaccia, adicionó tres minutos, pero ninguno de los dos equipos consiguió modificar el resultado. En el balance del complemento, Villa San Carlos fue superior, manejó mejor los momentos del partido y tuvo la iniciativa, mientras que Bangardino prácticamente no debió intervenir ante situaciones claras de peligro.
Si se analiza el encuentro en su totalidad, hubo un tiempo para cada equipo: Real Pilar terminó mejor la primera etapa y el Celeste mostró una mejor versión durante el complemento. Por eso, más allá de las sensaciones que dejó cada tramo, el empate terminó siendo un resultado acorde con lo sucedido a lo largo de los 90 minutos.
Con este compromiso, Villa San Carlos cerró su participación en la temporada. Ahora llegará el momento del descanso, pero también de comenzar a proyectar el próximo año, con varias cuestiones por resolver, entre ellas la renovación de algunos contratos y la continuidad de Miguel Ángel Restelli al frente del equipo.
La jornada también tuvo un reconocimiento especial para el entrenador. Además de las banderas dedicadas a Rodrigo Salinas, la hinchada hizo sentir su agradecimiento al Maestro, cuyo trabajo fue determinante para que la Villa pudiera revertir un comienzo complicado y asegurar su continuidad en la categoría.Por el lado de Real Pilar, el equipo tendrá una semana de descanso antes de comenzar su participación en el Torneo Reducido, previsto para el fin de semana del 15 de noviembre
Cobertura del encuentro entre Villa San Carlos y Real Pilar, equipo de Celeste y Nada Más




