El impacto de este fenómeno podría superar las expectativas previas, abriendo la posibilidad de un adelanto en la llegada de las lluvias.

Esto sería especialmente beneficioso al proporcionar la humedad necesaria para las siembras tardías. De acuerdo con los especialistas consultados, se está produciendo una sincronización más efectiva entre los efectos del océano y la atmósfera, lo que aumentaría el transporte de humedad desde el Pacífico hacia Argentina.

Este cambio en la interacción entre el océano y la atmósfera está siendo evidenciado por el fortalecimiento gradual de las condiciones de El Niño a lo largo de agosto, como lo indican los datos suministrados por la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA) y otros organismos internacionales.

Las implicaciones de este fenómeno podrían ser considerables para el clima argentino, particularmente en términos de las pautas de precipitación.

En comparación con las proyecciones efectuadas hace un mes, los últimos datos sugieren que el fenómeno de El Niño podría manifestarse con mayor intensidad, fluctuando entre moderada y fuerte. Estas perspectivas coinciden con las predicciones iniciales formuladas en junio.

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