La situación laboral en Acerías Berisso ha alcanzado un nuevo pico de hostilidad este 17 de marzo de 2026. Los trabajadores de la firma denunciaron públicamente haber recibido graves amenazas por parte del nuevo apoderado de la empresa, quien habría advertido sobre el uso de la fuerza pública para impedir que los empleados se acerquen a la planta.

Según el comunicado difundido por los operarios, el representante legal planea acudir a la fábrica con efectivos policiales para ordenar arrestos ante cualquier movimiento de protesta, una maniobra que los damnificados calificaron como inaceptable.

Este nuevo capítulo de violencia verbal se enmarca en un conflicto que arrastra meses de deudas salariales, incluyendo sueldos impagos desde octubre, aguinaldos y vacaciones. Desde que la firma cerró sus puertas el año pasado, decenas de familias quedaron sin ingresos ni tareas asignadas, sumiéndose en una crisis económica profunda.

Los trabajadores, que han mantenido el reclamo mediante asambleas y movilizaciones, remarcaron que su única exigencia es el cobro de lo adeudado y el respeto a sus derechos laborales, rechazando ser tratados como delincuentes por el simple hecho de reclamar su sustento.

A la falta de pagos se suma ahora la incertidumbre por una posible reactivación de la producción que excluiría a la plantilla histórica.

Los operarios denunciaron que la intención de la patronal sería retomar la actividad con personal nuevo vinculado a la dirección actual, manteniendo la misma estructura de supervisión que, según aseguran, fue la responsable del fracaso productivo anterior.

Ante este escenario, los trabajadores sostienen su intención de que la empresa sea expropiada para conformar una cooperativa, mientras aseguran que no se dejarán amedrentar por los intentos de intimidación del nuevo apoderado.

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