La emblemática fabricante de neumáticos Fate, un pilar de la industria argentina fundado en 1940, anunció este miércoles el cierre definitivo de sus operaciones y el despido de sus 920 empleados.

La noticia se conoció mediante un comunicado colocado en el exterior de su planta industrial en la localidad de Virreyes, partido de San Fernando, donde la empresa confirmó el cese total de actividades tras más de ocho décadas de liderazgo en el mercado local y regional.

La decisión de los accionistas, encabezados por la familia Madanes Quintanilla y su socio brasileño Vipal, implica la liquidación del negocio y el cierre de la planta en lugar de recurrir a un concurso de acreedores, asegurando que se procederá a indemnizar a la totalidad del personal que queda sin empleo.

La compañía atribuyó esta drástica medida a un cambio profundo en las condiciones del mercado que tornó inviable la continuidad de la producción, la cual se encontraba funcionando apenas al 30% de su capacidad instalada.

Entre los factores determinantes para este desenlace se destacan la apertura indiscriminada de importaciones, que permitió el ingreso masivo de cubiertas de origen chino con precios hasta un 40% inferiores a los locales, y la fuerte caída del poder adquisitivo de los consumidores, quienes se vieron obligados a postergar el recambio de neumáticos o volcarse hacia opciones de menor costo.

Desde el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino (SUTNA), la reacción fue de absoluto rechazo y sorpresa.

Miguel Ricciardulli, integrante del gremio, calificó la decisión como un acto desleal y responsabilizó directamente al Gobierno nacional por las medidas económicas que facilitaron la competencia desigual con productos importados. Según relataron los trabajadores, se encontraron con el cartel de cierre al intentar ingresar a sus turnos habituales, incluso aquellos que regresaban de sus vacaciones.

La tensión en la planta de San Fernando escaló rápidamente con la presencia de un fuerte operativo policial, que incluyó la intervención de infantería y la detención del secretario general del gremio, Alejandro Crespo, mientras un grupo de empleados permanece dentro de las instalaciones reclamando la continuidad laboral.

Fate fue pionera en el abastecimiento de neumáticos radiales para la industria automotriz local y el único productor nacional de cubiertas para transporte con presencia exportadora en Europa y Estados Unidos. Sin embargo, la caída estrepitosa de la producción, que pasó de 350 mil a 150 mil unidades mensuales en el último periodo, terminó por sellar el destino de la fábrica.

Mientras el conflicto gremial continúa en desarrollo bajo una fuerte custodia de seguridad, el cierre de Fate marca un hito doloroso en la crisis del entramado productivo argentino, dejando un vacío histórico en el sector industrial bonaerense.

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