En un contexto social cada vez más asfixiante, el contraste entre la gestión pública de Berisso y la realidad de sus vecinos queda expuesto una vez más a través de un desgarrador pedido de auxilio.

Una madre de la ciudad recurrió al Intendente Fabián Cagliardi a través de mensajes de WhatsApp, después de dar vueltas por las oficinas municipales, exponiendo no solo la crudeza del hambre que atraviesa junto a su hijo, sino también la falta de respuestas de una administración que parece priorizar la estética urbana sobre la emergencia alimentaria.

El pedido de la vecina destaca por una cortesía y respeto que contrastan con la urgencia de su situación. «Hola intendente, ¿cómo estás? Necesitaría mercadería, pero una bolsa (a principios de Marzo retiro una bolsa con 6 productos ), no me alcanza, somos mi nene y yo», comienza el mensaje, donde la mujer incluso se disculpa reiteradamente por «molestar» al mandatario, explicando que es su único canal de comunicación.

El intento de intercambio que terminó siendo un monólogo, cierra con una frase que resume la angustia de muchos hogares en la región: «Por favor, estamos pasando hambre». Esta actitud pacífica y educada se choca con los antecedentes de la gestión local, recordando los episodios de tensión y malestar que el intendente ha manifestado en el pasado ante reclamos de vecinos en los barrios Nueva York y La Franja.

La indignación de la mujer se extiende también a la logística de la asistencia social en el municipio. Según su relato, mientras ella espera una respuesta que no llega, observa diariamente en la zona de Montevideo y 8 cómo se retiran grandes cantidades de mercadería en vehículos particulares, denunciando que en ocasiones los alimentos llegan a echarse a perder antes de ser entregados a quienes realmente los necesitan.

«Me da bronca y tristeza porque para inaugurar la plaza son rápidos, pero para asistir a la gente que necesita no», sentenció lamentándose la vecina, quien a pesar de la desidia oficial, mantiene la fe y busca activamente trabajo de pocas horas para poder subsistir sin descuidar la escolaridad de su hijo Mateo quien sufre problemas neurológicos.

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