Con un confuso episodio de tintes macabros, Berisso se despertaba en la madrugada de este lunes, sacudidos por un grupo de personas que sustrajeron un coche fúnebre perteneciente a la casa de sepelios Flammini, aparentemente, sin advertir que, en el compartimento trasero, se encontraba un ataúd con una persona fallecida.
El «robo», que comenzó como un delito común bajo el amparo de la noche, pero dio un giro inesperado minutos después. Según trascendió, al descubrir que trasladaban un cuerpo, los autores del hecho se vieron superados por la situación y decidieron abortar el plan de inmediato.
El vehículo fue abandonado a las pocas cuadras, precisamente en la zona de la calle 34, donde quedó estacionado tras la fallida y bizarra maniobra delictiva.
El hallazgo del rodado con el féretro en su interior generó una profunda sorpresa entre los vecinos que circulaban por el lugar en las primeras horas del día. Si bien la policía intervino de oficio para resguardar el coche y el cuerpo, el caso tomó un rumbo legal atípico: fuentes oficiales confirmaron que la empresa funeraria decidió no radicar la denuncia policial.
Al ser tratado como un incidente particular sin acción penal por parte de los damnificados, no se inició una investigación formal, dejando este insólito episodio como una de las anécdotas más extrañas del historial policial de la ciudad.




