Susana Morales, una vecina de Berisso, atraviesa una situación que describe como «desesperante», tras denunciar la usurpación de cuatro terrenos que recibió por herencia, ubicados en la zona de calle 30 y 160.
Según el relato de la damnificada, el conflicto se inició en noviembre de 2024 y, desde entonces, su vida se ha convertido en una verdadera pesadilla legal y económica. Morales apunta directamente contra un grupo de pastores evangelistas como los responsables de la toma de sus tierras y asegura que, pese a haber recurrido a múltiples instancias judiciales y policiales, su causa permanece estancada.
La denunciante detalló que el conflicto no solo incluye la ocupación de los lotes, sino también amenazas por parte de cuatro individuos, uno de los cuales se habría identificado como tesorero de la organización religiosa.
Ante la falta de respuestas en la Comisaría Segunda de Berisso, donde Morales afirma que los efectivos ni siquiera identificaron a los ocupantes tras sus llamados al 911, la vecina decidió elevar su reclamo a la UFI N°2 bajo la carátula de averiguación de ilícito y amenazas, además de presentar denuncias en Asuntos Internos y la DDI.
La crisis que atraviesa Susana es también financiera, ya que asegura haber agotado todos sus ahorros en el pago de un abogado particular para poder avanzar con el escrito judicial, desembolsando una cifra cercana a los 800.000 pesos.
Mientras tanto, se ve obligada a alquilar una vivienda, habiendo perdido una casa prefabricada que ya estaba pagando pero que no pudo instalar debido a la toma de sus terrenos.
En su testimonio, menciona que el abogado de la contraparte, Dante Calderón, intentó ofrecerle un terreno en la zona de Alto San Lorenzo como parte de un arreglo, propuesta que ella interpretó como una confirmación implícita de la usurpación.
A la complejidad del caso se suma una denuncia por parte del Director de Cultos, lo que aumenta la indignación de la vecina ante lo que percibe como un entramado de influencias que impide el avance de la justicia.
Sin respuestas concretas tras meses de lucha y con una situación habitacional crítica, Morales decidió hacer público su calvario con la esperanza de que la visibilidad mediática logre activar los mecanismos judiciales que, hasta el momento, parecen ignorar su desesperado pedido de auxilio.




