Por la fecha 14 del Torneo de Primera B, en el Estadio Gennacio Sálice, Villa San Carlos cayó 2 a 0 frente a Deportivo Laferrere.
Para el conjunto visitante convirtieron Franco Romero, de penal a los 37 minutos del primer tiempo, y Alan Ortiz, a los 38 del complemento.
Los dirigidos por Pablo Miranda sumaron su segunda derrota consecutiva. Les costó meterse en partido y no pudieron sostener lo bueno que venían mostrando en encuentros anteriores. El equipo careció de asociaciones y de generación de juego, mientras que la visita fue contundente: de las situaciones claras que tuvo, convirtió en los momentos justos.
En líneas generales, el conjunto visitante fue un justo ganador y alcanzó así su cuarto triunfo en el torneo, volviendo a sumar de a tres luego de cinco jornadas
En los primeros 45 minutos, el desarrollo fue cambiante y dinámico, con distintos pasajes que marcaron el rumbo del juego.
El encuentro tuvo momentos de ida y vuelta, tramos de dominio alternado y otros en los que se volvió trabado y disputado en la mitad de la cancha.
En el arranque, hasta los 10 minutos, ninguno logró imponerse. Se jugaba de arco a arco, sin un claro dominador. Con el correr del tiempo, Deportivo Laferrere comenzó a tomar protagonismo: se adueñó de la mitad de la cancha, manejó la pelota y ganó las segundas jugadas. Por su parte, Villa San Carlos intentaba responder, haciéndose fuerte en las pelotas detenidas.
Alrededor de los 30 minutos, el partido cayó en una meseta. Se tornó más friccionado, con mucha disputa en el mediocampo y pocas situaciones claras.
Sin embargo, en el tramo final de la etapa, la visita volvió a tomar las riendas: adelantó sus líneas, presionó alto y apostó a transiciones rápidas para forzar errores en la salida.
Esa postura tuvo su recompensa a los 36 minutos. Tras una presión alta, Nicolás Manzí capturó un rebote en la mitad de la cancha luego de un despeje de Lloyaiy y rápidamente envió un pase largo al vacío para Franco Romero.
El delantero ganó la posición y, cuando se disponía a definir ante la salida de Akimenco, fue derribado por Ojeda dentro del área. El árbitro Mateo Bocaccia no dudó y sancionó la pena máxima, que el propio Romero cambió por gol
El tanto golpeó en lo anímico al conjunto local, que perdió claridad y seguridad en los minutos finales. La visita, en cambio, creció en confianza, manejó el cierre del primer tiempo y se fue al descanso en ventaja, justificando lo hecho en ese tramo final.
En el complemento, el entrenador villero Pablo Miranda tomó nota del déficit en la mitad de la cancha y movió el banco: ingresaron Zegarra y Cairo en lugar de Pontón y Machín, buscando mayor peso ofensivo y generación de juego.
Con estas variantes, el equipo se reconfiguró y quedó parado con Farías, Lloyaiy, Ojeda y Martínez en el fondo; Acosta, Cairo y Villagra en la mitad; y un tridente ofensivo conformado por Zegarra, Salinas y Pavía. En los primeros minutos, el conjunto local logró manejar por momentos el encuentro, pero con el correr del tiempo ese dominio se fue diluyendo.
Por su parte, Deportivo Laferrere, dirigido por César Monasterio, comenzó a hacerse fuerte, adueñándose de la mitad de la cancha y generando aproximaciones, aunque sin precisión en los metros finales.
Promediando los 30 minutos, ambos entrenadores realizaron modificaciones. En el local ingresó Plastino en lugar de Farías, apostando a sumar un hombre más en ofensiva, mientras que la visita movió piezas con los ingresos de Diego Solís y Alan Ortiz.
El ingreso de Plastino le dio otro aire al equipo. En su primera intervención, tuvo el empate: tras una asistencia de Salinas en el borde del área, definió en diagonal, pero el arquero Libares respondió con seguridad. Minutos más tarde, el “Cele” volvió a generar peligro: Melillo cambió de frente para Zegarra, que envió un centro preciso al área y Salinas, de cabeza, estrelló la pelota en el palo.
Cuando el local insinuaba una reacción, llegó el golpe definitivo. A los 37 minutos, desde una pelota parada en mitad de cancha, Trejo envió un balón largo que encontró al recién ingresado Alan Ortiz, quien controló por derecha y definió ante la salida de Akimenco para marcar el 2 a 0.
Ese gol fue un golpe anímico difícil de revertir. El conjunto visitante se agrandó, manejó los tiempos y dominó los minutos finales, mientras que el local, invadido por el nerviosismo, no encontró respuestas para cambiar la historia
Más allá del resultado, el conjunto villero dejó en evidencia que aún debe ajustar aspectos en su funcionamiento colectivo para recuperar la solidez que había mostrado en jornadas anteriores. Le costó sostener su idea y terminó cediendo ante un rival que fue práctico y supo aprovechar cada oportunidad.
Ahora, el equipo dirigido por Pablo Miranda deberá dar vuelta la página y enfocarse en lo que viene: un compromiso exigente frente a Talleres de Remedios de Escalada, un rival siempre duro que cuenta con la conducción de Lucas Licht, ex jugador de la institución
Cobertura del encuentro entre Villa San Carlos – Dep. Laferrere, equipo de Celeste y Nada Más




