Un reciente informe del Observatorio Argentinos por la Educación ha encendido las alarmas en el sistema educativo bonaerense al revelar que el 66% de los estudiantes secundarios de la Provincia falta 15 días o más al año.

Esta cifra no solo supera ampliamente el promedio nacional del 51%, sino que posiciona a Buenos Aires a la cabeza de las estadísticas de inasistencia en toda la Argentina, seguida por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con un 59% y Tierra del Fuego con un 55%.

La situación en la región refleja fielmente esta tendencia provincial. Según especialistas y autoridades del sector, el fenómeno responde a una compleja trama de factores que van desde lo socioeconómico hasta el debilitamiento del vínculo entre las familias y las instituciones escolares.

Al respecto, Perpetuo Lentijo, titular de la Asociación de Entidades Educativas Privadas Argentinas, señaló que existe una falta de apoyo en el ámbito familiar hacia las obligaciones escolares, lo cual deriva en un desinterés creciente de los adolescentes.

El análisis de los datos, basados en las pruebas Aprender, muestra una polarización preocupante: mientras el grupo de alumnos que falta poco se mantiene estable, el sector de quienes faltan de manera recurrente se está ampliando.

A nivel nacional, el ausentismo creció 7 puntos en apenas dos años, pasando del 44% en 2022 al 51% actual. En el extremo opuesto a Buenos Aires se encuentran provincias como San Juan y Santiago del Estero, con índices de inasistencia del 30% y 27% respectivamente.

Expertos advierten que estas ausencias prolongadas interrumpen el proceso de aprendizaje «espiralado», donde los conocimientos básicos son fundamentales para construir saberes más complejos. Además, se observa que el ausentismo se agudiza a partir del segundo o tercer año de la secundaria, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad donde los jóvenes comienzan a buscar trabajo o deben asumir responsabilidades en hogares complejos.

Ante este panorama, las autoridades educativas bonaerenses han comenzado a implementar estrategias de revinculación. Actualmente, el sistema activa alertas cuando un alumno alcanza las 10 inasistencias, requiriendo el contacto con la familia. Si la cifra llega a los 28 días, se deben coordinar acciones con otros organismos para elaborar planes de regularización. No obstante, el desafío persiste en un contexto donde el hábito del estudio y la regularidad parecen estar perdiendo terreno frente a la crisis social y el desapego institucional.

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