Una situación de extrema tensión y violencia se habría vivido en los últimos días en la Escuela Primaria N° 24 de Berisso, donde la comunidad educativa manifesta su profunda preocupación tras el ingreso violento de una mujer con presuntos antecedentes penales, quien habría agredido a una docente.
Según el relato de testigos presenciales que hablaron con éste medio, el hecho ocurrió en el horario de salida de los alumnos, cuando la agresora irrumpió en el establecimiento empujando a una docente, a un menor y a gran parte del personal presente.
El ingreso se produjo entre gritos y amenazas con terminología delictiva, generando un clima de pánico entre los niños y los trabajadores, quienes temieron incluso por un ataque con arma blanca debido a la virulencia de los ataques verbales.
Según contaron testigos, no habría denuncia del hecho por pedido de las autoridades, aunque aseguran que esta grave denuncia no se agota en éste incidente puntual, sino que pone al descubierto una problemática estructural de inseguridad y abandono que afectaría también a otras instituciones de Berisso en donde se han vivido y se viven situación similares.
Al mismo tiempo, los denunciantes, sostienen que estos episodios de violencia son recurrentes y que, a pesar de las reiteradas exposiciones anónimas, no existe un respaldo real por parte de los directivos, ni de la inspección escolar.
El reclamo apunta a una presunta red de encubrimiento político que prioriza «mantener las formas» y dar una imagen de normalidad —bajo la premisa de que «todo está bien»— mientras el personal docente trabaja bajo un clima de miedo constante a las agresiones y a las represalias laborales.
La comunidad educativa describe un escenario de desprotección total, donde los gremios son señalados por «mirar hacia otro lado» para no incomodar a los intendentes municipales, dejando a las maestras a merced de la violencia de calle sin personal de seguridad capaz de contener a un agresor.
Ante la lentitud de las respuestas oficiales y el temor de que ocurra una tragedia irreparable que afecte a docentes o menores, ha comenzado a circular un fuerte llamado a la unidad de los trabajadores de la educación. El pedido es concreto: un paro general por la seguridad escolar para exigir medidas de protección reales, la remoción de funcionarios que no cumplen con sus tareas de control y el fin del silencio impuesto por el temor a perder el empleo.




