La realidad de la educación pública en Berisso parece haber superado cualquier ficción distópica, aunque para la comunidad educativa de la Escuela Secundaria Media 3, ubicada en la intersección de Avenida 60 y 123, el escenario sea una pesadilla cotidiana.

Mientras el Consejo Escolar intenta sostener un relato de normalidad y orden en los establecimientos del distrito, las imágenes que circulan en las últimas horas —y que muestran pisos literalmente estallados y levantados— desmienten cualquier discurso oficial con la fuerza de los hechos.

«Esto no es que esté en 3D, es pura realidad», sentenció con amargura una vecina de la zona, resumiendo el sentimiento de desamparo de quienes ven cómo la estructura misma donde deben formarse los jóvenes se cae a pedazos. El estado del suelo en la Media 3 no es un detalle estético; es un peligro latente para estudiantes y docentes que deben transitar por baldosas desprendidas que parecen haber sufrido un sismo interno, producto de la falta de inversión y mantenimiento básico.

La indignación de los padres ha escalado al ritmo de las contradicciones políticas. Resulta, cuanto menos, una bofetada a la prioridad social el hecho de que, mientras las aulas muestran este nivel de precariedad, el municipio haya destinado una suma de 600 millones de pesos para renovar las veredas del centro de Berisso.

La paradoja es obscena: se camina sobre baldosas y concreto nuevo en las zonas de exposición comercial, pero se estudia sobre escombros en los barrios.

Este martes, el contraste alcanzó su punto máximo de cinismo institucional. En un marco de formalidad y promesas, las sesiones del Honorable Concejo Deliberante (HCD) se abren precisamente en una escuela secundaria. Resulta difícil comprender cómo los funcionarios pueden sesionar y hablar de futuro bajo techos y sobre pisos que gritan emergencia.

Si la educación es el pilar de una gestión, Berisso parece estar construyendo sobre un suelo quebrado, ignorando que no hay discurso que tape la realidad de un edificio escolar que hoy es más un riesgo que un refugio.

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