La tragedia de los incendios forestales que castigan el sur argentino tiene un rostro que une las tierras patagónicas con las calles de nuestra región. Javier Penda, un artesano nacido y criado en Berisso, atraviesa hoy el momento más difícil de su vida tras ver cómo el fuego arrasó con su hogar y su sustento en el paraje El Pedregoso, una zona estratégica ubicada entre El Hoyo y Epuyén donde se había radicado hace ya dos décadas.
Penda lleva el oficio en la sangre; es artesano desde los 7 años y hace 20 decidió llevar sus manos y sus sueños a la Ruta 40, a la altura del kilómetro 1885. Allí, junto a sus hijos de 14 y 19 años, construyó un refugio de vida que el pasado sábado 10 de enero fue reducido a cenizas en cuestión de horas.
El relato del berissense es desgarrador: las llamas no solo se llevaron la estructura de su casa, sino también su taller de artesanías, las huertas, los invernáculos y un tesoro que lo conectaba directamente con sus raíces. Entre las pérdidas, Javier lamentó profundamente la quema de una parra que se había llevado desde Berisso tras una Fiesta del Vino; un ejemplar que lo acompañó durante 18 años y que simbolizaba su ligazón inquebrantable con su ciudad natal.
La situación en el sur sigue siendo desesperante y Javier la define crudamente como una «zona de desastre». Según explicó, los focos ígneos se reavivan de manera constante y los recursos estatales para combatirlos son críticos. «Los medios hidrantes son escasos para la magnitud del incendio y muchas zonas son de difícil acceso», señaló con impotencia.
Esta lucha desigual contra el fuego y la incertidumbre de perderlo todo ya hicieron mella en su salud, provocándole cólicos renales derivados del estrés y las extremas condiciones que padece desde que comenzó la emergencia.
Más allá de lo material, al artesano le duele el futuro de la tierra que eligió para vivir. Su mirada experta advierte que la flora nativa difícilmente se recupere, dejando paso a especies invasoras como el pino y la mosqueta, lo que alterará el ecosistema por décadas.
Ante la falta de respuestas oficiales contundentes y la carencia de sistemas básicos como el bombeo de agua para los vecinos, Penda ha decidido apelar a la solidaridad para intentar levantarse una vez más.
A pesar de las ruinas y el humo que aún cubre el paisaje, el espíritu de Javier Penda permanece firme. Con el recuerdo de su Berisso natal y la fuerza de quien ha trabajado con sus manos toda la vida, busca ahora el apoyo de la comunidad para reconstruir lo que el fuego le arrebató.
Para quienes deseen colaborar, el artesano ha puesto a disposición su alias de Mercado Pago: Javier.164.nada.mp.
Fuente: Diario El Día




