Por la fecha 38 del Torneo de Primera B, Villa San Carlos derrotó 1 a 0 a Arsenal de Sarandí en el Estadio Gennacio Sálice. El único gol del encuentro llegó en el epílogo, cuando se jugaban 46 minutos del segundo tiempo, para desatar el festejo del pueblo villero.
El Celeste fue un justo ganador, porque durante gran parte del encuentro asumió la iniciativa, buscó constantemente el arco rival y logró poner en aprietos a uno de los protagonistas del campeonato. Con una propuesta vertical y mucha intensidad, los dirigidos por Miguel Ángel Restelli encontraron el premio sobre el final.
Con este triunfo, Villa San Carlos alcanzó los 47 puntos y se ubica en la decimotercera posición. Además, consiguió su segunda victoria consecutiva y llegó a la tercera valla invicta al hilo, alcanzando la décima en el campeonato.
El Celeste ya dejó definitivamente atrás la zona baja y, con cuatro fechas por delante, comienza a mirar hacia los puestos de reducido. Son diez los puntos que lo separan de ese objetivo, pero la ilusión está más viva que nunca.
Nada es imposible.
Durante los primeros 20 minutos, ambos equipos buscaron el arco rival con ataques verticales, aunque sin demasiada precisión en los metros finales. En ese tramo, Villa San Carlos estuvo un escalón por encima de Arsenal, generó las situaciones más claras y dejó en evidencia que la diferencia de 22 puntos entre ambos en la tabla no se reflejaba dentro del campo de juego.
Al cumplirse la media hora, el encuentro cayó en una meseta y comenzó a disputarse principalmente en el círculo central. Ninguno de los dos lograba encontrar los caminos para inquietar a los arqueros. Sin embargo, ese pasaje duró poco: durante los últimos cinco minutos, el partido volvió a ganar intensidad y se transformó nuevamente en un ida y vuelta, con aproximaciones peligrosas de ambos lados.
La última acción de la primera etapa pudo haber terminado con el Celeste en ventaja. Todo comenzó con un lateral sobre el sector derecho: Lloyaiy jugó rápido para Pontón, quien dejó correr la pelota por detrás del defensor y, a la altura del tiro de esquina, envió un centro preciso al corazón del área chica. Allí apareció Rodrigo Salinas, prácticamente debajo de los tres palos, para desviar la trayectoria del balón, pero Julián Lobelo reaccionó a tiempo y, con una gran intervención, evitó el gol del “Potro”.
En líneas generales, los primeros 45 minutos mostraron a Villa San Carlos como el equipo que más situaciones claras generó, con cuatro oportunidades de peligro frente a dos de Arsenal. El marcador permaneció en cero, pero el conjunto de Berisso dejó mejores sensaciones y mereció irse al descanso en ventaja
En la segunda parte, hasta pasada la media hora de juego, los dirigidos por Restelli se hicieron dueños de la pelota y de la circulación. El encuentro se disputaba prácticamente en campo visitante, con El Cele intentando ahogar la salida de Arsenal, un equipo acostumbrado a elaborar desde el fondo y a jugar con la pelota al ras del piso.
Sin embargo, aquella tarde en Berisso los de Fabián Lisa no pudieron desarrollar con comodidad su habitual cometido. Villa San Carlos presionaba, recuperaba rápido y generaba transiciones ofensivas. Con el correr de los minutos, las aproximaciones del conjunto local comenzaban a justificar la posibilidad de transformarlas en gol, aunque se encontraba con la seguridad de Lobelo o con una última línea visitante que respondía con firmeza.
Ante el adelantamiento del dueño de casa, Arsenal intentaba aprovechar los espacios que quedaban a sus espaldas o salir rápidamente de contragolpe. Recién pasada la media hora, el conjunto de Sarandí comenzó a animarse y durante algunos minutos tomó las riendas del encuentro, generando aproximaciones peligrosas. Allí apareció la figura de Bangardino para sostener a su equipo.
A los 32 minutos llegó la situación más clara para Arsenal. Gracias a una enorme intervención de Bangardino y a la posterior participación de Areco, El Cele logró evitar una caída que, por lo mostrado hasta ese momento, hubiera resultado injusta.
La acción nació sobre el sector izquierdo, donde Cabrera lanzó un centro largo hacia el corazón del área chica. Arsenal necesitaba saltar líneas ante la firmeza que mostraba Villa San Carlos en todos sus sectores. La pelota encontró a Sosa, quien remató de frente al arco, pero Bangardino respondió con todo el pecho para bloquear el disparo. El rebote quedó nuevamente en zona de peligro y, casi sobre la línea, Areco consiguió despejarla, aunque el rechazo quedó corto. González apareció entonces para completar la tarea y alejar definitivamente el peligro.
Ambos entrenadores movieron sus piezas. Restelli apostó por modificaciones puesto por puesto, buscando mantener el equilibrio, la intensidad y la dinámica que había mostrado su equipo. Lisa, en cambio, metió toda la carne al asador y sumó futbolistas ofensivos con la intención de llegar con mayor frescura al arco rival y quedarse con los tres puntos en Sarandí.
El entrenador visitante sabía, además, que el líder del torneo —que jugaba en simultáneo— estaba perdiendo y que una victoria le permitía descontar una importante cantidad de unidades. Pero la carta ganadora estaba en el banco de suplentes y no era precisamente la de Arsenal: estaba en el de Berisso.
Restelli debió realizar una modificación de urgencia. El capitán tuvo que abandonar el campo de juego por una lesión y le cedió la cinta a Salinas. En su lugar ingresó Luciano Machín. Y sería justamente el defensor quien, cuando el partido comenzaba a transitar sus últimos instantes, escribiría su nombre en la historia de la tarde.
Corrían 46 minutos cuando Villa San Carlos tuvo un tiro de esquina. Cairo, quien había ingresado a los 26 minutos en reemplazo de Mussis, se hizo cargo de la ejecución. El envío fue cerrado hacia el primer palo, donde Esteves apareció para peinar la pelota y mandarla hacia el segundo.
Por detrás de todos, en soledad, apareció Machín.
El defensor tomó el balón de sobrepique y, con su botín izquierdo, realizó un verdadero pase a la red. Gol de Villa San Carlos.
El grito fue ensordecedor. El desahogo recorrió cada rincón de Sálice y por un instante pareció que el estadio temblaba. No era para menos: El Cele acababa de derrotar a un histórico del fútbol argentino, un equipo que supo ser campeón de la Copa Sudamericana y que aquella tarde visitaba por primera vez suelo berissense.
La jornada quedará grabada en los libros de Villa San Carlos. Arsenal pisó por primera vez Berisso y se marchó derrotado. Y el triunfo no se explica únicamente por el resultado: El Cele lo justificó desde el juego, compitió de igual a igual y terminó quedándose con una victoria que tuvo mérito, personalidad y, sobre todo, un enorme desahogo en el último suspiro
Cobertura del encuentro Villa San Carlos vs Arsenal, equipo de Celeste y Nada Más




