En el marco de un proceso de deterioro constante de los salarios estatales y con una inflación que golpea sin tregua el poder adquisitivo, la reciente paritaria de los trabajadores municipales de Berisso dejó al descubierto una brecha brutal entre las promesas políticas y la realidad de los ingresos. El incremento en el recibo de sueldo de este mes trajo una cifra que bien puede interpretarse como un gesto de burla institucional: tan solo 768,82 pesos de aumento líquido.

Resulta inevitable señalar las contradicciones de una gestión local encabezada por el intendente Fabián Cagliardi, quien en el plano político nacional y provincial suele posicionarse como un ferviente opositor a la política económica de ajuste que promueve el gobierno del presidente Javier Milei. Sin embargo, a la hora de estructurar el presupuesto municipal y definir los salarios de sus propios trabajadores, las decisiones de la administración berissense replican la misma lógica de austeridad despiadada que dice combatir en el discurso.

Es completamente cierto que el contexto socioeconómico del país es adverso y que las arcas comunales sufren el ahogo financiero de las medidas nacionales, pero esa excusa pierde peso cuando la oposición «nacional y popular» aplica en su propio distrito una pauta salarial que deja a las familias trabajadoras sumergidas bajo la línea de indigencia.

Para tomar la verdadera dimensión de lo que significan 768,82 pesos en el mostrador del comercio de barrio, basta con hacer el ejercicio comparativo de ir al almacén con ese importe. Hoy en día, ese monto no alcanza ni siquiera para comprar un kilo de pan de mesa, que promedia un costo cercano a los 3.000 o 4.000 pesos en las panaderías de la región. Tampoco sirve para abonar un sachet de leche fresca de primera marca, ni para comprar un paquete de fideos secos de medio kilo en la góndola del supermercado. Con un billete de esa denominación resulta imposible adquirir seis huevos en cualquier granja local, y mucho menos hablar de acceder a un kilo de carne, frutas o verduras básicas para la dieta diaria.

En términos prácticos, el aumento otorgado por el municipio no sirve para sostener la alimentación de una persona durante un solo desayuno. La brecha entre lo que cuesta vivir y la recomposición decidida por el Ejecutivo municipal demuestra que, más allá de la pirotecnia verbal en los medios contra Milei, en Berisso el ajuste lo siguen pagando los trabajadores.

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