El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) dio a conocer los datos de las canastas fundamentales para medir las condiciones socioeconómicas en el país, arrojando una preocupante realidad para los ingresos de los hogares de la región.

De acuerdo al informe oficial, la Canasta Básica Total (CBT) registró un aumento del 2% respecto a abril, ubicándose por debajo de la inflación general del mes de mayo. Con este incremento, una familia tipo integrada por cuatro miembros necesitó percibir ingresos por $1.498.741 para evitar caer bajo la línea de la pobreza durante el quinto mes del año. Esta medición arrastra un salto interanual del 34,9% en comparación con mayo de 2025 y acumula una suba del 14,5% en lo que va de 2026.

La situación es aún más compleja en el rubro de la subsistencia mínima. A diferencia de la CBT, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) sufrió una aceleración del 2,4% en relación con el mes anterior, una cifra que sí superó el índice inflacionario mensual que se ubicó en el 2,1%. Este indicador, que delimita la línea de la indigencia, acumuló en los primeros cinco meses de 2026 un alza del 15,6% y reflejó un incremento interanual del 36,2% frente al mismo periodo del año pasado.

De esta manera, el costo de los alimentos esenciales volvió a presionar fuertemente sobre los sectores de menores recursos, revirtiendo la tendencia a la baja que la canasta alimentaria sostenía desde enero y que había alcanzado su punto mínimo en abril con un 1,1%. Por su parte, la CBT mantiene una trayectoria descendente desde diciembre de 2025, aunque todavía no logra perforar el piso del 2%.

El desglose de los datos habitacionales según la conformación de cada grupo familiar expone la magnitud de la crisis. Para un hogar más numeroso, compuesto por cinco integrantes, el presupuesto mínimo para no ser considerado pobre superó la barrera del millón y medio de pesos, situándose específicamente en $1.576.346.

En tanto, para una familia de tres miembros, el umbral de pobreza se estableció en $1.193.173, mientras que se requirieron $542.351 para sortear la indigencia. En términos individuales, la línea de indigencia para un adulto equivalente fue determinada en $220.468 y la de pobreza en $485.030.

Estos montos exponen una enorme brecha económica y consolidan la realidad de que el Salario Mínimo Vital y Móvil actual se mantiene desfasado, operando en la práctica como un ingreso que no alcanza a cubrir las necesidades básicas y confina a los trabajadores formales a la pobreza.
Para comprender el origen de estas estadísticas, el organismo oficial utiliza metodologías diferenciadas para establecer cada parámetro.

La Canasta Básica Alimentaria se valoriza mensualmente a partir de los precios relevados por el Índice de Precios al Consumidor del Gran Buenos Aires (IPC-GBA), tomando en cuenta los requerimientos kilocalóricos y proteicos imprescindibles para un varón adulto. En cambio, para determinar la Canasta Básica Total, se realiza una ampliación de la alimentaria mediante la inclusión de bienes y servicios no alimentarios como vestimenta, transporte, salud y educación.

Esta estimación se obtiene a través de la aplicación del denominado coeficiente de Engel, el cual se define técnicamente como la relación existente entre los gastos alimentarios y los gastos totales observados en la población que se toma como referencia.

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